el milagro de una vida

flor

Resulta que tengo poco más de 10 semanas de embarazo. Esta vez, para evitar los “falsos-positivos” me hice una ecografía. Vengo saliendo de la consulta de mi ginecólogo y hablamos sobre el fenómeno del test de embarazo que salió malo. Su teoría es que efectivamente estaba embarazada pero tuve un aborto natural cuando el bebé estaba demasiado pequeño. Una pérdida. Una vida que se fue. Creo que jamás tendré la certeza respecto a qué pasó realmente. Sí, los tests de embarazo, aunque no sea habitual, pueden arrojar resultados falsos. Y sí, también puede ser cierto que tuve una pérdida y que, tal como afirmó hoy el médico, no tengo 4 sino que 5 embarazos en mi cuerpo. De lo que sí tengo certeza es que Dios siempre actúa en su perfección. En ese supuesto embarazo estaba en un tratamiento odontológico que me tenía tomando 2 antibióticos, antiinflamatorios y sacándome entre 1 y 2 radiografías a la semana. Nada muy prometedor para un embarazo.

Por ahora a rezar por esa posible vida que se fue, por mis 3 hermosos hijos, por el dulce porotito que viene en camino y porque con mi marido siempre tengamos la capacidad de mantenernos unidos y cerca de Dios sin importar los caminos que tengamos que atravesar. A veces se nos olvida agradecer por los milagros que Dios hace a diario en nuestras vidas.