el milagro de una vida

flor

Resulta que tengo poco más de 10 semanas de embarazo. Esta vez, para evitar los “falsos-positivos” me hice una ecografía. Vengo saliendo de la consulta de mi ginecólogo y hablamos sobre el fenómeno del test de embarazo que salió malo. Su teoría es que efectivamente estaba embarazada pero tuve un aborto natural cuando el bebé estaba demasiado pequeño. Una pérdida. Una vida que se fue. Creo que jamás tendré la certeza respecto a qué pasó realmente. Sí, los tests de embarazo, aunque no sea habitual, pueden arrojar resultados falsos. Y sí, también puede ser cierto que tuve una pérdida y que, tal como afirmó hoy el médico, no tengo 4 sino que 5 embarazos en mi cuerpo. De lo que sí tengo certeza es que Dios siempre actúa en su perfección. En ese supuesto embarazo estaba en un tratamiento odontológico que me tenía tomando 2 antibióticos, antiinflamatorios y sacándome entre 1 y 2 radiografías a la semana. Nada muy prometedor para un embarazo.

Por ahora a rezar por esa posible vida que se fue, por mis 3 hermosos hijos, por el dulce porotito que viene en camino y porque con mi marido siempre tengamos la capacidad de mantenernos unidos y cerca de Dios sin importar los caminos que tengamos que atravesar. A veces se nos olvida agradecer por los milagros que Dios hace a diario en nuestras vidas.

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¿falso-positivo?

Aún estoy un poco anonadada. Resulta que el test de embarazo arrojó un error (¿cuáles eran las posibilidades de dar un falso-positivo?). Hoy comencé a sangrar y fui a urgencia. Al principio la doctora que me examinó estaba segura de que era una pérdida. Estaba sola, mi marido se tuvo que quedar en casa con los 3 chicos y me vino una pena enorme. Como todo en la vida, sabía que tenía que dejarlo en manos de Dios, pero me no pude evitar la tristeza al pensar que mi hijo(a) se escapaba de mi cuerpo. Luego me hicieron un test de sangre para ver los niveles de HCG (creo que ese es el nombre de la hormona que se eleva al principio de los embarazos) y resulta que salió que los niveles no eran acordes a un embarazo de 6 semanas (o de ninguna semana). Así que a fin de cuentas simplemente me llegó la regla y el test de embarazo arrojó un resultado erróneo (algo muy poco habitual). Sentí un gran alivio al saber que no era una pérdida, pero me quedó el dejo de nostalgia por la ilusión perdida.

Cuando llegué a casa besé a mi marido y mimé a mis hijos. No puedo de dejar de dar gracias a Dios por la hermosa familia que me ha concedido y le ruego a la Virgen para que los cuide en el día a día. Simplemente los amo.