primeros bocados

benitocomiendo

Desde los primeros bocados de mi primer hijo, supe que quería ser yo la encargada de alimentarlo. Sí, quería que comiera sano… pero también quería que saboreara los deleites de los alimentos sabrosos. Recuerdo mis primeras reacciones a esas primeras papillas hechas en casa: espesas o muy aguadas, desabridas, sin aroma, y de un aspecto medio verdoso y negro. Admiraba a mi hijo. No sabía cómo se podía tragar lo que le daba. Ahí empezó mi obsesión por cocinarle mejor. Que mi hijo comiera comida sano no era suficiente. Me encontré con una página Web increíble (Home Made Baby Food Recipes). Quienes están detrás recalcan que no son médicos por lo que la información que brindan no reemplaza a la de un pediatra. No obstante, se han dado el trabajo de poner innumerables recetas, recomendar alimentos de acuerdo a  la edad del bebé, explicar cuáles son las características de cada alimento, cómo introducirlo al bebé, etc. Rápidamente se transformó en mi biblia gastronómica.

Lamentablemente a veces la rutina me sobrepasa y tengo que volver a esos típicos platos genéricos para niños. A veces son los mismos chicos los que me ponen trabas a la hora de meterme a la cocina: es que ellos no entienden razones, sólo quieren que su mamá juegue todo el día con ellos. Es por eso que disfruto al máximo cuando veo que mi ahora no-tan-pequeño me pide con los ojitos abiertos a que le sirva comida árabe. La disfruta, y yo lo disfruto aún más que él. He intentado que mis hijos conozcan los alimentos que yo conocí en mi infancia y que no se queden con los sabores primarios de los niños (arroz, papas, pollo… y, una vez más, arroz, papas, pollo…) y es reconfortante ver que el esfuerzo ha tenido sus frutos.

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