cinco hijos…

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1, 2, 3, 4 y 5. Sí, tengo cinco hijos. Cinco hijos HOMBRES. No, ninguna mujer, todos hombres. Ya he escrito en otras ocasiones sobre el tema, pero es que realmente sorprende el descaro de las personas. Sé que no es común encontrar familias con más de 1 ó 2 hijos. Sé que es aún más extraño tener cinco hijos y que todos sean del mismo sexo. Sí, sé que todo eso es extraño, muy MUY extraño. Pues bien, eso no da derecho alguno a los comentarios, preguntas y expresiones faciales de ciertas personas. Hay algo que se llama sentido común y ese sentido común nos dice que a las personas hay que tratarlas con respeto. Esto de las listas está de moda, así que escribiré la mía. Aquí va, las 7 atrocidades más grandes que me han dicho por estar casada y tener cinco maravillosos niñitos.

  1. “¡Uyyyy! ¿Cuándo llega la niñita?” o “El sexto seguro que es mujer”.

Vamos por partes. ¿Quién le da derecho a desconocidos para opinar respecto al sexo de mis hijos? ¿Son menos persona por ser todos hombres? ¿Los quiero menos? Y, ¿qué pasa si NO estoy buscando una niñita? Siendo sincera, no me puedo imaginar mi vida con otra fémina en mi casa. Estoy acostumbrada a la dinámica varonil y sólo pensar en una mujer se me hace, bueno, algo bizarro. Además, ¿quién dice que voy a tener otro hijo? Eso es algo que se discute entre mi marido y yo… a puerta cerrada.

  1. “¡Pero si son tantos y tan chicos! Me saco el sombrero.”

Lo sé, tener hijos no es fácil. Más aún cuando se les quiere educar y enseñar todo en casa. Pero ¿a qué va eso de sacarse el sombrero? ¿Acaso es un sacrificio tener hijos? No soy masoquista. Si fuera tan terrible criar niños como dice la gente, entonces nadie se estaría reproduciendo. Por supuesto que la dinámica es distinta cuando se tiene un hijo a cuando se tienen cinco. Pero dudo que uno sea más “fácil” que el otro. Gracias a Dios tengo a todos mis hijos sanos (cosa que lamentablemente muchas familias no pueden afirmar). Y, por si fuera poco, a medida que se van teniendo más hijos, la cosa se va haciendo más fácil (porque uno adquiere más experiencia y porque los mismos chicos se van acostumbrando a tener más hermanos y ayudan en lo que pueden).

  1. “¿Se estaban cuidando?” O “¿Alguno llegó sin que lo buscaran?” O, peor aún, “¿Conocen los métodos anticonceptivos?”

¡¿Enserio?! Estamos hablando de COMPLETOS DESCONOCIDOS haciendo estas aberrantes preguntas. En primer lugar, SÍ estábamos conscientes de la alta posibilidad de embarazo cuando quedamos esperando a cada uno de nuestros hijos… y si no fuera así, pues tampoco corresponde que responda a esa estupidez. Como “multípara” que soy, suelo andar con varios si no todos mis hijos cuando salgo. ¿Cómo se tienen que sentir los chicos cuando escuchan semejantes pavadas? ¿Culpables de ser tantos? ¿Culpables de haber nacido?

Y sí, conozco los métodos anticonceptivos disponibles. Pero, si no los conociera, ¿voy a dejar que un extraño me explique de qué se tratan?

A veces creo que las personas simplemente no piensan lo que dicen.

  1. “A ti te tocan y quedas embarazada.”

¿Qué tengo que decir ante eso? ¿Acaso las personas creen que uno es una máquina de reproducción? Incluso se siente algo sucio, como si esas personas se metieran a la cama con mi marido y conmigo. No hay respuesta ante esa estupidez. Sí, Dios nos brindó el hermoso regalo de la fertilidad. Sé que hay muchas personas que luchan día a día con la esperanza de tener un hijo. Pero no porque tenga cinco hijos mis embarazos o yo valemos menos. La espera de cada uno de los chicos fue una experiencia única y, a su manera, maravillosa. No me vengan a hablar de mis embarazos como si por ser muchos pasan a ser nimiedades.

  1. “¿Cuántos hijos quieren tener?”

No tengo la respuesta a eso. Cuando me casé con mi marido no nos pusimos un número determinado de hijos como quien se puede proponer una meta. Hemos dejado que Dios nos vaya guiando y queremos que eso siga siendo así. En todo caso, volviendo a lo del sentido común, ¿por qué tengo que planificar mi familia con desconocidos?

  1. “Bueno, así terminas la tarea más rápido.”

Como si tener hijos fuera tan nefasto que necesito un premio de consuelo. Si supieran cuánto me aterro cada vez que me golpea el paso del tiempo y veo cuánto han crecido mis hijos. No quiero que termine rápido la “tarea”. Al contrario, quiero vivirla y disfrutarla al máximo. El día de mañana espero que mis hijos tengan la autonomía para hacer su vida por sí solos, pero eso no quiere decir que cada vez que piense en ese día no se me haga un nudo en la garganta.

  1. “Da lo mismo cuántos hijos uno tenga. Al final, uno siempre queda sola.”

Lo lamento. Realmente siento lástima por las personas que piensan o viven así.

No tengo hijos para que sean mis compañeros. Sé que llegará un día en que se irán y harán su vida de manera independiente. Es más, espero que así sea. Ahora si la relación con tus hijos es tan mala que sientes un abandono absoluto de parte de ellos, pues bien, quizás no quieran tu compañía porque no se supo alimentar el amor entre los padres y los hijos de manera apropiada. Cuando los hijos son indiferentes o, peor aún, rechazan a sus padres, es que algo pasó que llevó a esa situación. Si algo así me llegara a pasar, espero tener el coraje de afrontar mi responsabilidad frente a ese hecho.

Esos son algunos de los comentarios más increíbles que me han dicho. Quizás hayan más dando vueltas en el tintero pero no puedo recordarlos. Pero como no toda esperanza en la humanidad está perdida, también hay hermosas palabras que he recibido respecto al sentido de la familia que ya tendré tiempo de transcribir.