mentir

pinocho

Hay algo incómodo en la vida de todo niño: y eso es cuando nos damos cuenta que los adultos, incluso esos que nos quieren con todo su ser, se equivocan. Son humanos y cometen errores, a veces innumerables veces (sólo con mirarme a mí misma tengo la certeza que los errores son incontables). Pero hay una situación a la que no me imaginé jamás que me iba a tener que enfrentar: tratar de explicarles eso a mis hijos. Hacerles ver que hay adultos que a pesar de todo el cariño que les tienen y que deben ser respetados por su condición de adultos, no están bien encaminados en sus vidas. ¿Cómo se hace entender eso a un niño sin que pierda el respeto por dicha persona?

De alguna forma se me hace más fácil explicarles el pudor y el respeto por su cuerpo. Aunque en el caso de evitar posibles abusos sexuales debo recalcarles que su cuerpo es sólo suyo y que NADIE tiene derecho a tocarlos, lo cierto es que no debo enfocarme en nadie en particular. Se habla de un “x”, de todos y de nadie. Pero no es que se le diga “el abuelo no puede tocarte”, se le dice “nadie puede tocarte”. Pero ¿qué pasa cuando el tío, la abuela o quien sea no lleva una vida destacable?

 Durante años me sentí no sólo identificada sino que fascinada con Pinocho. Mi vida era una gran mentira, y, por si fuera poco, iba matizando esa falsedad con mis propias invenciones irreales. Con esfuerzo y amor logré zafarme de ese remolino y hoy trato de evitar que mis hijos caigan en él. Sí, todos somos humanos y en nuestra condición erramos, pero es distinto a estar empecinadamente viviendo en la mentira, en el error, en la oscuridad. Porque de eso no hay nada limpio que sacar. Cuando cometemos un error y nos damos cuenta y tratamos de enmendar nuestra falta, entonces el acto en sí se transforma en algo admirable. Cuando caemos en una equivocación por ignorancia pero luego se nos abren las puertas del conocimiento y cambiamos de rumbo, también encontramos algo digno. Pero cuando ya nos han mostrado la Verdad una y mil veces y no somos capaces de abrir los ojos, entonces esa persona, con todo lo bueno que hay en ella, deja de ser un modelo a seguir. No sé bien cómo abordar el tema con mis hijos. Con mi marido siempre hemos sido fieles en que a los chicos jamás les vamos a mentir (aún cuando eso significa llanto, gritos e incluso pataletas). Antes que nada ponemos la Verdad. Y los chicos irán creciendo y se darán cuenta de la realidad que los rodea, de la vida de las personas que los quieren. Y ahí encontraran que en muchos casos las cosas no andan muy bien. Me imagino que preguntarán al respecto. Quizás cuando sean mayores incluso se les podrá pasar por la mente cuestionar lo que les hemos inculcado desde pequeños. Lo único que tengo cierto es que sea como sea, siempre les hablaré con la Verdad. El resto, le pido a Dios que me guie para saber hacerlo con amor y con tino.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: